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LA
COSECHA ESTÁ LISTA...
Un campesino,
todos los años, recibía el premio a la mejor cosecha. El
motivo de este premio era, que su cosecha, siempre tenía las mazorcas
de maíz más grandes y jugosas. Todos los años ganaba.
Era muy popular.
También
era famoso por repartir entre sus vecinos las semillas de sus magníficas
cosechas, y eso sorprendía aún más.
Un
día, el alcalde de su pueblo le preguntó:
-"¿Por qué reparte sus mejores semillas entre sus vecinos?".
El
campesino contestó:
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-"Lo
hago para garantizar la cosecha porque, cuando hay viento del levante,
el polen de mi cosecha se esparce hacia la de mis vecinos; pero cuando
hay viento del poniente, el polen de la cosecha de mis vecinos se esparce
hacia la mía.
Por ese motivo, mis vecinos deben tener las mismas semillas que yo, así
no se mezclarán semillas buenas y malas, y la cosecha estará
garantizada..."
REFLEXIÓN:
En el mundo en que vivimos, invertir en las personas nuestro tiempo, nuestra
vida, tratando de dar lo mejor de nosotros mismos, sin egoísmos
y de corazón ante tantas necesidades, es una tarea difícil,
pero satisfactoria.
LA SAL DE LA TIERRA, como grupo, comparte esa forma de vida a través
de sus casas de acogida para indigentes y personas necesitadas en todos
los ámbitos: alcohol, drogas, juego, depresión, desamparo
social, malos tratos, etc. Actualmente trabajando en apoyo a otras obras
misioneras en países subdesarrollados.
Todo esto lo hace mucha gente, pero nosotros, le vamos a explicar por
qué lo hacemos:
Comprendimos un día el amor de Dios y sus enseñanzas en
la Biblia, la comunicación con Dios en la oración y su sacrificio
en la cruz, no como una inversión, sino desprendiéndose
de lo más preciado: "la vida", por amor hacia ti y hacia
mí, garantizando la salvación a través del arrepentimiento
y transformando nuestras vidas rotas y sin esperanza, ni posibilidad,
de otra oportunidad.
Pero Dios nos creó y Él ama su creación. ¡DIOS
TE AMA!
"Por
que de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga vida
eterna." (S. Juan 3:16 - La Biblia).
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