Campañas informativas

Quiénes somos

Dónde estamos

Nuestra labor social

Página principal

 

HOLA, SOMOS JUANJO Y FINA, Y QUEREMOS CONTAROS ALGO SOBRE NOSOTROS...

JUANJO: Nací y me crié en Bilbao, en el seno de una familia trabajadora. A los nueve años me quedé huérfano de madre, junto con dos hermanas algo mayores que yo. Al faltar mi madre en casa, y sin que nadie me controlara -pues mi padre trabajaba todo el día- pronto comencé a fumar, beber alcohol y a tomar drogas.

Aquella libertad de la que creía disponer, y que tanto me divertía, poco a poco se fue convirtiendo en una esclavitud a las drogas, y así estuve, durante nueve años.



Actividades especiales en Verano
Verano

 


Después de probar de varias maneras, y cuando ya parecía que aquello no tenía solución, pedí ayuda en un centro de rehabilitación. Allí me hablaron de Dios de una forma diferente a la que yo había oído hasta ese momento. Me dijeron que Él podía vivir en mí y ayudarme a cambiar mi vida; que Jesucristo había muerto por mí y me amaba. Yo no acababa de entender muy bien todo aquello, pero con mi poca fe le pedí ayuda y hoy te puedo asegurar que Él vive y que me ha ayudado. Hoy mi vida ha cambiado gracias a Él.

FINA: Soy de Barcelona. Mis padres intentaron educarnos lo mejor posible a mi hermano y a mí, pero pronto empecé a rebelarme contra su autoridad por problemas que había en el hogar. Con doce años comencé a fumar, a beber alcohol y, a los catorce, comencé a probar las drogas.

A los quince años di a luz a mi hijo, y pensé con ilusión que mi vida cambiaría, que formaría una familia..., no fue así, sino que fui hundiéndome más y más en el mundo de las drogas, hasta perder las ganas de vivir.

Con veintitrés años llegué a un centro intentando salir de las drogas, pero sin esperanza de lograrlo. En el centro conocí a gente que me hablaba de Dios, no sólo con sus palabras, sino con su vida. Con apenas fe, le pedí a Cristo que me perdonara mis pecados y que me ayudara a vivir. Han pasado los años y el sigue llenándome de amor y de paz.

Hace ya unos años que nos hemos casado. Trabajamos juntos en LA SAL DE LA TIERRA, ayudando a otras personas a salir de sus problemas. Sabemos que todo ser humano necesita del amor de Dios. Sin ese amor, hay un vacío muy grande que cada cual intenta llenar como puede: envidias, enojos, frustración, ansiedad, orgullo y vicios. Son cosas que esclavizan el alma y nos llenan de dolor.

Jesucristo vino a reconciliar a los hombres con Dios mediante su muerte en la cruz. El afirmó: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, y nadie viene al Padre si no es por Mí".

Nos gustaría que nuestro testimonio sirviera para animarte a conocerle a Él.

Página principal | Más testimonios