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Una carrera que no admite atajos ni trampas La vida es como una carrera. A veces, puede parecer una prueba de obstáculos, cuando atravesamos momentos de adversidad; otras veces, podemos sentir que estamos corriendo un sprint, ganando metros a gran velocidad... ¡Y en ocasiones puede parecernos un interminable y agotador triatlón[1]!
Sea como sea, hay algunos elementos clave en cualquier carrera, que también son muy importantes para tener éxito en la carrera de la vida: 1) Tener clara la META; 2) Conocer el CAMINO; y 3) PREPARACIÓN específica. META. Ningún atleta saldría a la pista sin tener clara cuál es la meta a la que debe dirigirse. Sin embargo, la mayoría de los seres humanos corremos la carrera de la vida sin respondernos a la más elemental y trascendente de las preguntas humanas: ¿Por qué estoy en esta carrera? ¿Cuál es la meta? Al contrario, nos dejamos llevar por una especie de inercia inconsciente que nos empuja a hacer lo que hacen los demás, a pesar de que, muy dentro nuestro, hay algo que nos dice que estamos en el mundo con algún propósito específico; que somos seres únicos y que deberíamos pararnos a pensar hacia dónde vamos, si no queremos llegar al final de nuestros días lamentando no haber tomado tiempo para pensar... Para decidir por nosotros mismos... y decidir bien. CAMINO. Si importante es conocer la meta -el sentido y propósito de nuestras vidas-, igualmente importante es conocer el camino apropiado para llegar a ella. El atleta sabe bien que, si se arriesga a buscar un atajo, corre el riesgo de perderse o de resultar eliminado. Y aún cuando en el deporte algunos puedan salirse con la suya haciendo trampas, la vida es un juez mucho más inexorable. Todo aquel que infringe sus normas, pretendiendo hacer trampas a la vida, tarde o temprano es eliminado y acaba perdido, corriendo sin rumbo y buscando sin éxito "la meta", hasta el final de sus días. Saltarse los tiempos, jugar con la salud, descuidar las relaciones personales, engañarse a uno mismo... La vida nos pasa factura tarde o temprano ... PREPARACIÓN
específica. Cualquiera sabe que un velocista y un maratonista
necesitan una preparación física diferente. No es lo mismo
correr una carrera de 8 km que un maratón de 42 km. Cada meta requiere
un tipo entrenamiento específico. Un velocista de 100 mts lisos
puede ver disminuidas notablemente sus posibilidades de éxito en
una carrera de obstáculos, y su entrenamiento específico
puede ser del todo inadecuado para correr una maratón. Lo contrario
también es verdad. La Biblia enseña que Dios creó al hombre con un propósito trascendente y que en nuestra vida personal, para alcanzar nuestra realización plena, debemos estar en armonía con Dios y con ese propósito original. Nos dice, también, que Dios envió a su hijo Jesucristo al mundo para ser "el Camino, la Verdad y la Vida"[2] para todo aquel que se acerque a él con fe. Encontrarnos con Jesucristo es, por tanto, encontrarnos con Dios, con nosotros mismos... y con el sentido y propósito de nuestra propia existencia... Es descubrir la meta... nuestra meta vital y trascendente. Es encontrar el rumbo de nuestra carrera y el motivo para correrla... ¿No crees que merece la pena tomarse un momento para pensarlo? [3]
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Servicio (o Culto) religioso principal: Domingos 12:00 hs en nuestra sede de c/ Huerta Chica, 14 (28830) San Fernando de Henares - Metro L7, Est. San Fernando
Otras actividades (pinchar en la imagen para ampliar información): |
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